21 abr. 2007

EL ECO DE SU AUSENCIA


Infinidad de diminutas heridas erosionaban su cuerpo; en el centro de todo, un corazón luchaba por mantener una vida no deseada, tal vez odiada, y la desidia le impedía luchar contra el martirio de vivir en un mundo plagado de miradas despectivas. Sintió que ya no quería sentir y en ello empleó todo su esfuerzo. Empujando su imagen a través del cristal hasta encontrarse al otro lado, en el mundo de hielo, y el eco de su ausencia se convirtió en su sombra.

1 comentario:

bydiox dijo...

No te recomiendo el otro lado, nada bueno sale de ahí (normalmente).