4 may. 2007

UNA HISTORIA DE AMOR Y DUDAS. (Segunda parte)

Cuando tenía 23 años conocí a Esther, trabajaba en un local de copas los fines de semana y desde el primer momento, algo en mi interior me dijo que era especial. Tres meses más tarde compartíamos piso en el centro. Era pequeño, así lo decidimos, por comodidad y por economía. Por aquel tiempo yo trabajaba en un supermercado, ese era mi tercer trabajo. Antes había sido dependienta en una tienda de ropa y camarera en un local de comida rápida. Ella, sin embargo, había terminado recientemente la universidad y éste era su primer empleo.
Nos fuimos a vivir juntas cuando consiguió un segundo trabajo que le reportaba más ingresos que el primero, aunque no lo dejó. Para ella era algo más que un trabajo. Había estudiado periodismo y su intención era ser escritora y casi cada fin de semana volvía a casa con alguna historia nueva que modelaba hasta dejarla a su gusto en el teclado de su viejo portátil.
Entre semana tenía una jornada de 10 horas en un restaurante al que acudían los empleados de las oficinas cercanas. Yo sabía que con el tiempo, aquellas noches de amor y pasión, todas esas caricias y eso de dormir entrelazadas, daría paso a la rutina. Es más, no quería ser yo quien le robara tiempo para escribir. Y así fue como un día, sin darme cuenta, me encontré esperándola en la cama con un libro en las manos y acabando por dormirme sola. Esto se convirtió en el pan de cada día, pero no le di más importancia. Quise creer que era una situación temporal. Un día tendríamos trabajos distintos con unos horarios que nos permitieran estar más tiempo juntas. Quería creerlo, pero algo en mi anunciaba lo contrario.
[ Continuará...]


Música: Doro - Love me in black

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