27 nov. 2007

Sin Ti...


Descubrí, en el vaho del cristal de mi cuarto, que no añoro mi reflejo, sino el tuyo. Que no es el sentimiento de vacío y tristeza lo que se acumula en mi pecho y no me deja respirar, sino tu ausencia, la falta de tu aliento en mis noches, el silencio que dejó tu voz y la oscuridad en la que me sumí cuando no tuve tus ojos iluminando mis rincones.
Ahora me siento extraña y la casa me parece demasiado grande. Tanto, que los ecos de mis pasos resuenan a través de las paredes y llegan a lo más alto del cielo, y cada noche, allí donde sembraste aquel rosal, cae una estrella. Nuestro jardín esta lleno de lágrimas del cielo.
Tantos sueños se quedaron en el camino que es imposible volver atrás para comenzar de nuevo, la vida se me resiste, se me hace tan difícil que deseo profundamente morir e irme contigo, allá donde estés.
Porque el amor no muere, permanece siempre en el corazón, a veces oculto detrás de esa fina capa que compone el olvido. Pero basta una simple brisa, una imagen, una fragancia y todo cuanto creímos enterrado toma vida. Y vuelve el dolor, y pretendemos crear una coraza más fuerte que la anterior. Y nos vamos convirtiendo en sombras que deambulan, como si quisieran estar vivas.
Siempre he sabido que nada es para siempre, pero ahora estoy convencida de que me equivoqué. Esta pena estará siempre dentro de mí y de poco vale esforzarse. Mientras tenga vida, te querré en ella y al ser esto imposible, solo el dolor puede ocupar tu espacio en mi interior.

2 comentarios:

Xienra dijo...

Es grato encontrar en momentos que falla la creatividad un soplo de aliento, unas líneas escritas desde adentro como estas tuyas.

Leerte es un placer al que me siento incapaz de resistirme.

Besos...

P.Anne&F dijo...

La felicidad está en tus manos...