21 dic. 2007

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Desconozco cual es tu voz porque jamás oí de ti queja alguna, ni un reproche, ni un lamento, tampoco una sola palabra de amor ni de consuelo.
Nunca podré recordar de tus brazos el calor, ni la paz de un abrazo; tampoco un rechazo ni un desdén.
No se lo que eres ni lo que soy para ti, ni en qué te conviertes, furtiva en las noches en que te veo partir.
Desconocida serás siempre y yo un loco enamorado que quiso encontrarte buscando donde nunca estuviste.
Dibujé en tus estrellas corazones rotos, desolados, y desee que lo entendieras como el mensaje de un naufrago.
Pero no hay más puertas que las que veo cerradas y tras cada una muere un camino que nunca pisarán mis pies.
Como una luciérnaga esquiva entras por mi ventana, iluminas mi vida un segundo y de nuevo te me escapas.
Te escurres, poderosa y altiva, de entre mis dedos sangrantes de dolor dejando otra herida en esta alma moribunda.
Y a pesar de todo, te persigo y te amo, te necesito, te anhelo y deseo. Y a pesar de todo, jamás estaré realmente a tu lado.
Me conformo con tenerte en mis sueños, me conformo al amanecer con solo recordarlos, porque más pierde quien más tiene y nunca te tuve y nunca podré perderte.
Y eres tan inmensa y tan fría, tan bella y tan lejana, y eres tú luna mía, de todas, la más amada, y eres tú a pesar de todo, por quien yo muero sin remedio, cada día al llegar el alba.

1 comentario:

tunez dijo...

Te escapas altiva, me encanta eso, saludos