22 ene 2008

Un último suspiro.


Un suspiro quedó en la cama mientras arrastrarme intentaba hasta la escalera, decepción es el nombre de mi ahora única compañía La mirada perdida, nublada. Decepción, desamor y amargura en el rostro, lejos de lo que antaño fuera. Y un enorme agujero en el corazón ocupa ahora el lugar en el que tú estuvieras.
En tus manos puse mi vida entera, mis sueños, mi futuro… Todo está roto, inservible ahora. Pedazos de mí cubren este suelo, húmedo de sangre y lágrimas, pedazos de esta existencia que como una flor se marchita de repente, impotente contra el hielo que la cubre una mañana de finales de otoño.
Te imagino escondido en algún lugar, quizá ajeno al mal que salió por tu piel, un castigo que nunca merecí, porque nadie merece tal. Te imagino, como siempre, como si nunca hubiera ocurrido, como sino hubiese sido lo último que vieran mis ojos antes de viajar al otro lado, la imagen tuya arrodillada a mis pies, cubierto de lágrimas y sangre como este suelo, ocultando el rostro entre tus manos heridas por chocar contra mi piel… Y tus gritos, cómo recuerdo tus gritos, tus reproches, tu forma de culparme a mí por lo que solo es culpa tuya.
No, para mí no hay demonio que entre en tu cuerpo, ni es mi cuerpo tal demonio, sino que eres tú semejante criatura que golpea y arranca la vida de quien ningún mal te hizo y evitas luego que la culpa se acomode en tu cuerpo con tan disparatada locura.
Ya no llegaré más lejos, tarde decidí ser mi dueña, que ahora solo queda despedirme por siempre de cualquier posibilidad de ser quien quisiera. Ya te dejo libre, aunque si por mi fuera, sin remordimiento alguno, mi vida por la tuya cambiara, que ahora que te siento lejano, ahora que la vida se me agota en cada borbotón de mi propia sangre, me veo con ganas de vivirla, conseguir cada meta que antaño me propusiera y apartar de mi camino tamaña piedra.
Y si acaso otro lado, después de esta vida hubiera, espero con toda el alma, que en ese lado no te viera. Y este alma mía es grande e intacta queda, que a pesar de los esfuerzos tuyos por gastarla como el resto de lo que yo era, me doy cuenta, aunque tarde, que en mil años no pudieras, porque el alma ni se compra, ni se toca, ni se entrega.

Música: Taja Turunen - I walk alone (My Winter Storm album)

11 ene 2008

Imparable.

Domina al viento, caballo suelto, salvaje.
Imparable, indomable e inaccesible.
Desdeña cualquier gesto de apatía y recelo,
Que su caminar veloz y sereno,
Ni el rayo alcanzar pudiera.

Mas en sus ojos brillar quiere
Una gota de dolor pasado que no caduco.
Expirarlo quisiera, mas no puede,
Aún lo alcanza y hiere,
En el rincón de su alma pura.

Y por más que empeño pone,
De sus costados de sol curtidos,
Las alas salir no pueden.

Y emerge y se hunde,
Bocanada de cielo limpio
Que alimenta los corazones.

Apocalyptica & Sandra Nasic - Path

8 ene 2008

Ya no caben más grillos en mi cuarto.



Me desperté con un intenso dolor de cabeza y cientos de luces multicolores revoloteaban por el techo. No recordaba absolutamente nada, ni como llegué hasta mi habitación, ni siquiera como llegué a casa. Probablemente arrastrando mi corazón y mi alma que habían intentado escapar de mi cuerpo.
La última imagen de aquella noche que pudo guardar mi cerebro era la de tus lágrimas y el sonido de unas palabras tan duras como certeras: “Ya no te quiero, me voy y no creo que vuelva jamás”.
Después de tanto tiempo me di cuenta de que no te conocía, solo te amaba. Nunca me paré a pensar porqué estabas conmigo, si sentías algo por mí y mucho menos se sentías lo mismo que yo o acaso parecido.
Siempre dije que de algunas preguntas es mejor no conocer la respuesta y ahora la vida me lo demuestra. Nada hubiera ganado con saber que solo era un mero entretenimiento en su vida, un pasatiempo mientras llegaba algo mejor. La verdad tarde o temprano tenía que salir a relucir y ciertamente ella no era de las personas que buscan el momento adecuado.
Así que allí mismo, en plena calle, bajo la luna de los enamorados decidió que yo ya había vivido mucho tiempo y era mi turno para morir. Porque así me siento, muerto, asesinado a manos de la persona que más he amado en la vida.
Definitivamente el amor ciega, y yo estaba tan ciego que no vi sus flirteos, ni me paré a pensar un solo segundo donde iba cuando no podía quedar conmigo. Ni siquiera creí tantos comentarios como circulaban entre nuestros amigos y conocidos. Tampoco le di importancia a aquella pintada ridícula en el baño de mi trabajo, ridícula entonces, ahora le encuentro sentido. Igualmente ahora si que veo lo que antes no quise ver.
Soy un idiota, con todas la letras, un idiota que ha dejado su alma y su corazón en un rincón del cuarto, sobre la mesita de noche en la que puse la lámpara con la bombilla fundida, no vaya a ser que por error los ilumine y sea plenamente consciente de que estoy muerto.
Sentado en mi cama observo cientos de insectos negros que ocupan todo el espacio libre que dejan los muebles y gritan sin parar, los veo y los oigo. No cabe ni uno más. Tal vez, con un poco de suerte, si consigo dormir esta noche, me devoren y así, deje de sufrir.