9 sept. 2008

Puedes mentirme, pero no engañarme.

En el otro lado del desvarío me escondo,
Intentando olvidar el desagravio que me regalaste.
El en otro lado de una puerta que cierra,
Por cerrar algo, un cuarto vacío y desorientado.
Creció en mí la ira, mas no hubo quien la regara,
Y se fue marchitando como las hojas de mi diario.
En todas las horas que pasé cazando vidas
A través del cristal de la ventana más cercana,
Comprendí que más allá de ti hay otros mares
Deseosos de ser navegados sin verme naufragar.
No te pido que me devuelvas nada de lo que te dejé
Porque a estas alturas estará ya todo podrido o contaminado,
Pero he de llevarme mi vida conmigo, aquí en mis manos,
Para repartirla por cualquier sitio donde me regalen una sonrisa.



1 comentario:

Anónimo dijo...

http://trazosneltiempo.blogspot.com/