14 oct. 2008

Descansa piedra inerte sobre el agua cristalina.

Nace del recuerdo, inequívoco séquito de demora.
Abarca la eternidad, la muerte que le acosa.
Sucumbe, ocaso efímero, a la noche siempre oscura.
La diosa de la luz celeste, embriaga mi cuerpo ahora.
Sucumbe y muere, se fin de este principio
Que nunca fue nada, que se extingue como la triste llama.
Déjame ser para siempre, piedra inerte de lava,
Déjame ser polvo, tierra seca, hora muerta del alba.
Nacimos desnudos ante la inconsciencia
Vivimos inconscientes en la tierra
Y morimos, solos, ante nuestros miedos y vergüenzas.
Yo no moriré solo, que me llevo mis recuerdos,
¿Y acaso no es la vida más que eso?
Descongestiona las arterias y respira intolerancia.
Escupe la sutil furia de las esquivas palabras.
Insustanciales lágrimas del pasado que no tiene remedio,
Adjetivos que no califican, pero desprecian.
Déjame ser aliento que no empañe el cristal,
Déjame ser el eco que se apaga antes de sonar.
Rencores desmemoriados
Que no recuerdan pero odian.
Poesías sin corazón que suenan en mi guitarra,
Desgarran la garganta que muere atormentada.
Crece, solo crece y deja que el viento reparta la semilla,
Despierta y crea, aprende a ser vida.
Descansa piedra inerte sobre el agua cristalina.

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