Completamente sola, así es como estoy. Pensé, ilusa de mí, que al fin había alguien en este mundo capaz de comprenderme, o al menos, con la capacidad de entender que nunca me entendería y que sin embargo, lo aceptase, sin reproches. Pero nuevamente me equivoqué como ya lo hice otras veces, y la soledad más absoluta llenó mi cuerpo de nuevo. Quizá este sea mi destino. Me repito una y otra vez que así será e intento no caer en la confianza de que puede ocurrir el milagro de cumplirse el deseo más grande que he tenido toda mi vida, el mismo que veo romperse una y otra vez.
Mi mundo se para un segundo que dura una eternidad y yo me paro con él. Solo oigo una voz en mí que dice con voz clara y firme aunque con tonos de perplejidad: “Estas completamente sola”.
Mi mundo se para un segundo que dura una eternidad y yo me paro con él. Solo oigo una voz en mí que dice con voz clara y firme aunque con tonos de perplejidad: “Estas completamente sola”.
